Hijo mío, no olvides mi enseñanza, y que tu corazón observe mis mandamientos, porque ellos te aportarán largos días, años de vida y prosperidad (Proverbios 3: 1-2)
La protección que da la Sabiduría2:1 Hijo mío, si recibes mis palabras y guardas contigo mis mandamientos, 2:2 prestando oído a la sabiduría e inclinando tu corazón al entendimiento; 2:3 si llamas a la inteligencia y elevas tu voz hacia el entendimiento, 2:4 si la buscas como si fuera plata y la exploras como un tesoro, 2:5 entonces comprenderás el temor del Señor y encontrarás la ciencia de Dios. 2:6 Porque el Señor da la sabiduría, de su boca proceden la ciencia y la inteligencia.